martes, 22 de diciembre de 2009

Limeranza, estado de idiotez conciente


(Este es un pequeño ensayo que escribí para el diplomado en sexualidad humana)

“I'm in heaven, when you smile.”

Van Morrison


¿Alguna vez has estado tan enamorad@ de alguien que sientes que se pierden tus pensamientos en esa persona? ¿Has sentido desesperación por ver o escuchar de alguien que te atrae? ¿Te ha sucedido que quieres llamar la atención de alguien para que te note? ¿Te desesperas por recibir alguna señal de aprobación, un guiño, un roce o una simple palabra en dirección tuya?

Si las respuesta a las preguntas anteriores son “sí” entonces estás o has estado en un proceso llamado limeranza. Algunos la describen como una patología: “Limeranza es un estado patológico caracterizado por una disminución de serotonina a nivel cerebral, lo que conduce a un incremento de la sensibilidad emocional e inestabilidad.” En términos de las emociones la limeranza es el proceso de enamoramiento que las personas pueden tener para con una o más personas del mismo o diferente sexo con la finalidad de encontrar interés afectivo recíproco.

El término limeranza (limerence) fue dado libremente por la psicóloga y maestra Dorothy Tennov; utilizado por primera vez en su libro de 1981 Love and limerence: the experience of being in love. Este libro muestra los resultados de una investigación que la psicóloga realizó a sus alumnos al notar que sus rendimientos escolares se deterioraban. Tennov observó que ésta disminución en el rendimiento escolar coincidía con procesos de enamoramiento que sus alumnos vivían. Con los resultados de estas investigaciones pudo establecer las características emocionales, conductuales y fisiológicas que un individuo pude sentir al estar limerante (quien está en limeranza).

Se podría decir que la limeranza es una experiencia que cada persona puede vivir y que varía en cada individuo, así lo expresa Álvarez-Gayou: “…la limeranza es un fenómeno universal característico del ser humano, aunque sin duda tendrá matices y diferencias condicionadas cultural e individualmente, pero sobre una línea básica común.”

Muchas personas pueden pasar mucho tiempo de su vida en limeranza, otras personas pueden sentir algo similar por menor tiempo, otras quizás aún no han pasado por esas sensaciones. Lo que es seguro es que las personas que la han experimentado pueden describir claramente sus emociones y reacciones.

La limeranza puede llevar a una persona a experimentar uno de los ideales del ser humano: amor. La limeranza y el amor no son lo mismo. El amor es más difícil de definir y quienes van a la cabeza en su comprensión y descripción son los escritores y poetas dejando las investigaciones y análisis experiméntales a los científicos.

La limeranza comienza con el interés por una o más personas, que como ya se mencionó, pueden ser de diferente sexo o el mismo. Ahora, supongamos que se trata de una sola persona, el contacto con esta persona puede ser reciente o puede que se le conozca desde hace tiempo. Inicialmente el interés por este individuo es muy subjetivo, no se sabe exactamente por qué se fija la atención precisamente en esta persona y por qué hay esa atracción, la cual no es precisamente del tipo sexual. Contrario a lo que se puede pensar, el sexo no es la base central de la limeranza, el objetivo principal es encontrar la reciprocidad emocional, y ésta puede llegar a su punto más alto de expresión con la relación sexual.

Los niveles de la limeranza pueden ir subiendo o bajando, dependiendo de las repuestas que se reciban. Al inicio las sensaciones son ligeras para luego ser más acentuadas y claras. Cuando los niveles son altos la percepción de la persona limerante es afectada, inclusive se pueden pasar por estados alterados de conciencia; las fantasías son persistentes. El entusiasmo es muy elevado en esta etapa, en la cual aún se pude sentir esto por varias personas al unísono. El pensamiento intrusivo es constante y se piensa continuamente en la persona limerada (en quien se fija la atención).

Cuando la reciprocidad es evidente las sensaciones cambian, y al parecer el avance de las sensaciones se estancan, como por haber logrado un objetivo. No obstante la sensación que se describe cuando esto ocurre es euforia.

Curiosamente cuando hay situaciones que obstaculizan el desarrollo de la relación o si se duda de la reciprocidad el limerante se compromete más con sus sentimientos y los niveles emocionales aumentan. Cuando la duda llega a niveles elevados la limeranza se hace casi enfermiza y es en cierto modo, imposible tener el control sobre los sentimientos. Esta duda es responsable de ciertas conductas para llamar la atención de la personas limerada, como lo son los cambios de ropa, el arreglo personal es mas minucioso, se busca platica constantemente, se ingenian pretextos para acercarse a la persona limerada. Se está alerta a cualquier señal que indique una similitud en los sentimientos o todo lo contrario. El lenguaje corporal es importante, pues con esto se puede ver alguna luz de oportunidad y la sensación de eso es reconfortante. El rechazo es el temor del limerante en esta etapa; no ser afín con los sentimientos de la otra persona.

Cuando la limeranza es bien llevada todo puede girar a favor de formar una pareja, que luego con el tiempo pueden terminar en matrimonio; aunque actualmente las tendencias muestran que no son los objetivos finales de las parejas.

Como ya se dijo, la experiencia de la limeranza varia en cada persona; así también el tiempo que se tarda en este estado. Tennov estima que en promedio una persona puede estar en limeranza hasta por dos años. Esa estimación no incluye a las personas que pueden presentar los síntomas por unas cuantas semanas o inclusive la vida entera; son casos poco comunes pero hay que tomarlos en cuenta. La estimación que más se acepta respecto a su duración va de entre los 18 meses hasta los tres años.

También, como ya se ha dicho, la limeranza en algún momento (salvo los casos excepcionales) va a disminuir o terminar. Al ocurrir esto normalmente se pueden presentar dos situaciones. El individuo limerante termina su proceso o lo inicia con otra persona. Cuando la limeranza disminuye mucho o desaparece se pueden cambiar los sentimientos y convertirlos en verdadero amor, es entonces cuando se desvanece el enamoramiento. O sea que al desaparecer la limeranza no es estricto que la pareja se separe, si se logra un buen vínculo afectivo, si los planes de vida y convicciones son compatible o comprendidos las posibilidades de continuar son muy altas.

¿Cuántos de nosotros no hemos pasado por todo esto una o más ocasiones? Las sensaciones y lo vivido son como sueños, se vive en las nubes y el pensamiento es libre. Todo esto de la limeranza tiene un objetivo, la reciprocidad. Si embargo, hay algo más que eso, un ideal, eso es vivir el amor verdadero y desinteresado. “El amor personal es algo no personal, pues se ama cuando el yo programado no existe ya…el amor desinteresado existe, es el único al que se le puede dar el nombre de amor.” (Anthony de Mello)

1 comentario:

  1. La decepción es el destino natural del amor...

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